Avisas de que estás aparcado y hasta qué hora. Quien viene detrás se apunta para tu turno siguiente, os escribís por el chat, y la plaza pasa de mano en mano.
Tres pasos, sin dar vueltas a la manzana. Todo desde el móvil, en el momento.
Estás aparcado y sabes cuándo te vas. Pulsas «Estoy aparcado», la app coge tu ubicación y dices hasta qué hora mantienes la plaza.
Quien busca sitio cerca ve tu plaza en el mapa y se apunta a tu turno. Os coordináis por el chat de la app: nadie comparte su teléfono.
Tú dices «ya he salido», la otra persona «ya he llegado», y la app lo confirma con el GPS. Los dos ganáis puntos.
Aparcar en comunidad tiene premio, y la app te cuida el resto.
Crea un grupo, comparte el código de invitación, y las plazas del grupo se ofrecen primero a sus miembros.
Lo que suele preguntar quien llega.
Nada. Parking Buddy es gratis para quien aparca, y los puntos que ganas se canjean por premios de comercios del barrio. Quien quiera más tiene la cuenta Premium, opcional: sin publicidad y con prioridad en las plazas de su zona.
No. Los demás te ven por tu código Buddy. Para coordinar el relevo está el chat de la app, y tu nombre y tu matrícula sólo los ve la otra persona mientras dura el relevo.
La app comprueba la llegada con el GPS. Quien no aparece no gana los puntos del relevo, y su fiabilidad lo refleja para que los demás lo vean antes de reservar. La plaza se libera para el siguiente.
Donde haya dos personas que quieran turnarse. Empezamos en España y Brasil, con datos oficiales de zonas reguladas y de bajas emisiones en las ciudades donde existen.
No. Nadie cobra ni vende plazas: la calle es de todos. La app sólo coordina información entre conductores sobre cuándo queda libre una plaza pública; se avisa y se llega a tiempo.